jueves, 15 de noviembre de 2007

El primer día que ha hecho frío

Jueves, 15 de Noviembre de 2.007

Hoy ha sido el primer día que ha hecho frío de verdad, de verdad, esta mañana el coche estaba helado. Ha sido la primera vez que he tenido que rascar el hielo de los cristales, con mi tarjeta de crédito, rasca que te rasca. Primero se me han puesto azules las manos y al final se han congelado... Me he resvalado y de poco caigo al suelo, suerte por que era un fango denso, de esos que hacen daño y además dejan mancha de las que no se van.

Me he cargado la tarjeta. Y es que a las ocho de la madrugada, lo mires como lo mires, no son horas de quitar el hielo del coche. He tenido que conducir con la ventanilla abierta porque se me entelaban los cristales. Ha sido un despertar fantástico, de esos en los que me doy cuenta lo maravilloso que es vivir en el campo. Me he dado cuenta la cantidad de maldiciones que soy capaz de decir a las ocho de la madrugada.

Lo que toca a las ocho de la mañana es dormir un poco, a ver si con un poco de suerte nos quedamos aislados y no podemos ir a trabajar. Habría que aprovechar ahora que tenemos la nevera llena, cosa poco común.

martes, 13 de noviembre de 2007

El día que llegó la navidad

El día que llegó la navidad.

Atrás han quedado los tiempos de frío y nieve. Santa Claus es un personaje puramente comercial, un negrero de pequeños personajes acondroplásicos. Ahora la nieve sólo cae en las pistas de esquí y es artificial.

Lo único que se mantiene son los camellos y los Reyes Magos, que son capaces de entrar en todas las casas y atravesar las ventanas porque son magos.

Ahora sabes que ha llegado la navidad el día en que entra en casa una tableta de turrón de chocolate Suchard. Desde que la ves en el supermercado, ahí apiladas, tan bonitas todas, ya vas canturreando la canción "En estas navidades, turrón de chocolate, en estas navidades, turrón de Suchard", y entonces ves en tu cabeza a Santa en su trineo que va volando por la pantalla y se queda atrapado en el dibujo de la cobertura "Llevan un año esperándolo!! jo jo jo".

Y tanto que sí, es en ese momento cuando empieza la navidad. Ya da lo mismo las luces de las calles, Santa Llúcia y demás tonterías, es que llevo todo el año esperándolo!!!

Y qué rico está ahora, cuando aún no han llegado el de alicante ni el de jijona (con todos mis respetos al turrón de alicante y al de jijona). Cuando todavía lo puedes saborear, cuando te lo comes por gusto y no por gula. Porque, seamos sinceros, no sabe igual un trozo de "turrón de chocolate Suchard" el veinte de noviembre cuando llegas a casa de trabajar, que un trozo de "turrón de chocolate Suchard" después de haber comido cuatro canelones, una pata de pavo con su relleno, tres barquillos y una mandarina.

Una cosa es el placer de saborear en tu boca el "turrón de chocolate Suchard" y otra es el placer de meterte en la boca el "turrón de chocolate Suchard". Después de una buena comilona, según mi padre, es sano tomar un poco de chocolate para limpiar la boca. Y lo que dicen los padres va a misa, especialmente en navidad. Bueno, especialmente y únicamente en navidad, el resto del año se permite la guerra campal.

Han cambiado muchas cosas, esperemos que no cambie el anuncio ni el "turrón de chocolate Suchard".

Una vez dicho todo eso, me gustaría enviar un mensaje dedicado al Sr. Suchard:

Estimado Sr. Suchard,

¿Es usted Santa Claus? Eso me haría muy feliz.
También me haría muy feliz que, después de esta tan buena publicidad del "turrón de chocolate Suchard" (con esta van ocho veces), comprobar que tiene usted un corazón de auténtico chocolate y que lo compartiera conmigo con el envío, a portes pagados, de una amplia selección de productos Suchard. Esto incluye la gama de "turrones de chocolate Suchard", sugus, y demás tipos de chocolates y placeres del paladar.

Atentamente,

un consumidor agradecido de "turrón de chocolate Suchard"

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El día que llegaron los colores

En realidad siempre han estado ahí, pero ahora han cambiado, se fueron algunos y aparecieron nuevos. Los amarillos, naranjas, marrones han llegado, han pintado las vistas, han alfombrado las calles. Las pocas horas de sol se compensan con el reflejo que emiten. Las mañanas son frías, vienen con azules y grises. Con los primeros rayos del sol aparecen los dorados, gotas de oro aquí y allá, una capa de rocío lo cubre todo. Como una dama sensual la sombra de sol avanza por el territorio, despertando los colores, dejando un rastro iluminado y lleno de brillo.
Se levanta la sábana de la noche y llega el nuevo día. Ya es otoño, ya están aquí de nuevo.

martes, 30 de octubre de 2007

El día que conocí a Verónica (parte 4, final)

En la explanada de la entrada

Me había quedado paralizado en la escalera, no sentía dolor, no sentía frío, no sentía nada. Los músculos no me respondían y tampoco podía dejar de mirar la calle.

La lluvia caía fuerte en la explanada, sólo podía oír el agua chocando con la tierra y los tejados. No me enteré de que Verónica había bajado hasta la entrada. Intentaba levantarme pero yo no podía moverme aunque quisiera, estaba petrificado.

No sé cuanto tiempo pasó, empecé a pensar que tenía que respirar, que el color morado no me sienta muy bien. Empecé a pensar en soltar la barandilla, la tenía agarrada tan fuerte que tenía los dedos blancos. Empecé a tener conciencia de que había que mover las piernas para levantarme.

Tenía a Vero delante de mí, agitándose alterada, supongo que gritaba o me decía algo, pero yo no le oía. Sólo podía mirar hacia la calle. Entre la oscuridad ya no se veía nada, pero no podía dejar de mirar.

Me levanté no sé cómo y empecé a caminar hacia la puerta, no sé porqué pero tenía que salir fuera. Descalzo pasé por el umbral de la puerta, pisé la tierra mojada y fría. Caminaba a oscuras, Vero tiraba de mí para que entrara dentro, pero yo, en estado medio catatónico, no me detuve, arrastrándola también al exterior.

Sordo y mudo, con la vista fija en la oscuridad caminaba hacia no sé donde. Vero detrás de mi me seguía muy cerca. Los dos empapados bajo la tormenta llegamos hasta el centro de la explanada.
Allí me paré y empecé a buscar. No la veía a la derecha, no la veía a la izquierda. Empecé a dar vueltas sobre mi mismo como un tonto. La buscaba y no la encontraba. De tanto girar me estaba mareando, vueltas y vueltas, bajo la lluvia y no la veía.

Me paré en seco y ahí estaba ella, enfrente de mi. Como siempre, quieta y seria. En un segundo apareció a un metro de mi. Seria, me miraba fijamente. Y en un movimiento rápido, extendió sus brazos y me empujó al suelo.

Imagen alojada en imaXenes.com

Y ahí estaba yo, bajo el agua, en el barro y, ahora consciente de todo. Lo
primero que pensé: "¡Joder qué frío!!", estaba tiritando, los dientes me
castañeaban, tenía las manos moradas del frío. Verónica me ayudó a levantarme y
entramos en casa. Y no recuerdo mucho más, me desperté tirado en mi cama.

Hicimos las maletas y nos piramos de esa casa. Ahora vivimos en un apartamento un par de casas más allá. De vez en cuando paso por delante de la casa y me acuerdo de todo lo que pasó. No acabo de creérmelo. Cuando hay noche de tormenta me aseguro de que ningún grifo gotee, no hay que malgastar el agua.

Han vuelto a alquilar la casa, nos encontramos en el bar a los nuevos inquilinos. Nos han dicho que el termo sigue goteando y el casero les dice lo de "ya están avisados, han de pasar a arreglarlo"

lunes, 29 de octubre de 2007

El día que conocí a Verónica (parte 3)

Chubascos tormentosos


Había dormido fatal, me dolían todos los huesos y tenía unas ojeras que llegaban hasta los pies.

Qué mala noche. Por fin había llegado el día, el primer día después de vacaciones y yo estaba más cansado que nunca. Esperaba que una ducha me despejara un poco. Una ducha, un café, y si no "como nuevo", al menos bastante mejor.

Parecía que todo iba bien, al salir del baño pasé la mano por el espejo. ¡Qué mala cara tenía! si es que parecía un muerto viviente. Me preparaba para afeitarme, lleno el lavabo de agua caliente, un poco de espuma, paso la mano por el espejo de nuevo, se había vuelto a empañar. ¡Ahí estaba ella! detrás de mi, seria. La cuchilla salió volando por el baño, doy un grito de puro loco y salgo del baño medio desnudo, corriendo por el pasillo a mi habitación.

Joder, joder, joder!!! ¿Pero qué está pasando? Vero llamó a la puerta

-¿Te encuentras bien? Voy a entrar, ¿estás bien?

Y ahí estaba yo, en medio de la habitación, con la cara llena de espuma y una toalla para cubrir las vergüenzas, claro que en estos momentos los tenía en el cuello, así que no había mucho que tapar.

Le expliqué lo que estaba pasando, que se me aparecía en los reflejos, que no había dormido y que me estaba volviendo medio loco. Me tranquilizó un poco y se bajó a prepararme algo de desayuno.

La noche había sido muy larga y me esperaba un día muy largo también. ¡Y tanto que lo fue!, no acababa nunca, y todo se hacía una montaña, todo cuesta arriba. A media mañana ya no podía más, se me cerraban los párpados delante de la pantalla, y además la cabeza no paraba de darle vueltas a todo ese rollo de las apariciones.

Tanto le daba vueltas que empezaba a recordar la imagen más nítidamente, no era Vero la que se me aparecía. Cada vez lo veía más claro, y cada vez me convencía más de que no era ella, pero se le parecía mucho. Pensaba tanto en el tema que empezaba a desear volver a verla para fijarme en más detalles.

Me acerqué a los lavabos de la oficina y me miré en el espejo. Seguía con mala cara. No vi a nadie más que a mí, así que volví a mi mesa, no a trabajar, pero sí a darle vueltas a la cabeza. Seguía pensando en lo que me estaba pasando.

Caí en la cuenta de que siempre que se aparecía había agua de por medio, en la bañera, en el espejo empañado. Recordé entonces la vez que fregué la cocina, las humedades del cuarto de Vero. Fui atando cabos y parecía que todo tenía que ver con el agua.

Regresé a casa para comer, y después me quedé dormidísimo en el sofá, una siesta de esas de las que si no me despiertan me quedo hasta el día siguiente. Por suerte, o por desgracia, Vero me avisó de que teníamos que volver a la oficina. En ese momento emitían la predicción del tiempo para esa tarde y los próximos días, perfecto, lluvias y tormentas, lo que me faltaba.

Cuando habían anunciado lluvias tormentosas se habían quedado cortos, más que cortos ¡a medio camino! Aquello era el diluvio universal. ¡Y unos rayos, y unos truenos!, ahora creo que fueron paranoias mías, pero en aquel momento estaba convencido de que un rayo había alcanzado la casa y se vendría abajo de un momento a otro.

Como os podéis imaginar, otra noche de insomnio, tirado en la cama, dando vueltas y enredado en las sábanas. Cada vez que sonaba un trueno cerraba más fuerte los ojos, hasta me hacían daño, pero es que estaba asustadísimo. ¿Quién no lo estaría?

Cayó un relámpago y me pareció verla fuera, bajo la lluvia, de pié en la explanada de la entrada. Allá plantada como un estaquirote! ¡Qué cague, colega!! Estaba tan asustado que me entró un ataque de risa tonta, y la tipa allá mojándose y mirando hacia mi ventana, ¡Dios! No podía más, entré en la habitación de Vero sin avisar, ya no sabía si estaría allí o en la explanada bajo la lluvia o yo que sé.

La desperté de golpe, y el susto también me lo dí yo al encontrármela allí. ¡Macho, esto era demasiado! Me acerqué a la ventana y "la otra Verónica" seguía ahí. Sin dejar de mirarla le dije a Vero, la auténtica, que se acercara a ver si ella también la veía. ¡Y tanto que la veía! yo estaba acojonado, con tanta lluvia y oscuridad de la noche no se veía muy bien pero los dos teníamos claro que había alguien en la entrada de la casa.

-¿Cómo?? Que baje yo a allá abajo, con la que está cayendo, tu estás loca Vero.- En realidad estaba tan acojonado que no podía pensar siquiera en bajar, pero claro un machote como yo no iba a reconocerlo, menos delante de una chica.

Al final tube que bajar, mi hombría estaba en juego, ¡y eso no podía ser!! Bajaba por la escalera pensando "¡qué coño hombría! ¡si yo no gasto de eso! Estoy tan acojonado que ni me los siento" Me metí la mano dentro del pantalón para comprobar que seguían ahí. Para sorpresa mía, de momento todo estaba en su sitio.

-Joder, joder, y con la que está cayendo... -Me asomé por la puerta de entrada, no se veía nada- ¿Hay alguien ahí?. Nadie contestó. Desde luego, machote, mejor que no me contestara nadie.

Le grité a Vero por el hueco de la escalera:

-¿Sigue ahí, Vero? Aquí no se ve a nadie.

Se oía la voz desde muy lejos y no entendía lo que me decía:

-¿Qué dices? aquí ya no hay nadie.

Me pareció que contestaba algo así como un sí. ¿Sí, el qué? que no había nadie, que se había ido, que quería que saliera fuera, ¿sí, el qué?

Me acerqué a la puerta, para echar otro vistazo rápido y cobarde, convencerme de que no había nada y volver a subir. Entonces un relámpago iluminó la entrada. Digamos que ya no estaba en medio de la explanada, es que ahora estaba apenas a cinco metros de la puerta, mirándome fijamente. Menudo bote que pegué! Me quedé paralizado, caído en los primeros escalones sin dejar de mirar la calle. Estaba oscuro como la boca de un lobo pero yo aún veía su cara, su melena empapada por la lluvia, su mirada fija en mi. ¿Me estoy volviendo loco o qué?

domingo, 28 de octubre de 2007

El día que conocí a Verónica (parte 2)

Los problemas con el agua


Poco a poco empezamos a tener más problemas con el agua, humedades, goteos. Parecía que la ganga de piso que me había comentado Verónica no era tan fantástico.

Empezó por aparecer una mancha de humedad en la habitación de Vero, en el piso de abajo. Lo estuvimos mirando y no entendíamos nada, por ahí no pasaba ninguna tubería, y justo encima, en mi habitación, no había rastros de humedad. Supusimos que serían filtraciones de la fachada, una excusa barata para tratar de explicar la mancha. A los pocos días Vero me comentó que pasaba frío por las noches y tenía sensación de humedad en su cuarto. La verdad es que así era, al entrar en su habitación hacía más frío que en el resto de la casa y no era muy comfortable. Como había habitaciones libres arriba, subimos la cama y el armario. Dejamos la habitación medio vacía con la ventana un poco abierta a ver si se secaba la mancha.

Más tarde, el simple goteo del termo se hizo un goteo no tan simple. Al principio con un cazo aguantábamos una semana, ahora ya no duraba tanto y había que cambiar el cacharro cada dos días. Empezamos a acumular bidones con el agua del termo que utilizabamos para regar las plantas o limpiar la casa. El problema era que cada vez era más difícil dar salida a este agua y el casero ni caso "están avisados, tienen que venir a arreglarlo". Más vale que vengan pronto o tendrán que traerse la barca.

Lo máximo fue despues de las vacaciones de verano. Cuando regresé a la casa después de una semana ausentes me encontré los grifos de las bañeras goteando, los tapones puestos y llenas de agua. Yo estaba seguro de haber dejado los tapones puestos para que no entraran olores, ¡pero los grifos goteando! eso seguro que no.

Al meter la mano para quitar el tapón, ¡qué fría estaba el agua! me pareció ver a Veronica detrás de mí, reflejada en el agua:

-Vero, mira todo esto, no entiendo qué ha pasado.

Me giré y allí no había nadie, estaba yo solo en el baño. Salí y busqué por casa, llamándola a gritos:

-Vero, Verónica ¿estás ahí?, Vero,..

Nada, todavía no había llegado de vacaciones, supongo que me pareció verla y ya está.

Sí, claro,... ¡de eso nada!! Cuando me asomé a la bañera del piso de arriba, antes de meter la mano en el agua, ahí estaba ella. Detrás de mí, mirandome a través del reflejo del agua. Seria, sin decir nada, no tenía cara de enfado, sólo estaba seria. Me pareció que tenía el pelo más largo, y le caía liso sobre los hombros. Ahí estaba, detrás de mí, mirandome fijamente.

-¡Qué miedo, colega! Vero, me has asustado, podrías contestarme.

Yo ni me giraba, estaba cagao de miedo, y ella seguía ahí mirando fijamente. ¡La madre que la parió! Yo no estaba seguro de que ella estuviera ahí o no, o qué es lo estaba viendo. Quité el tapón rápidamente, me giré y, cómo no, Vero no estaba ahí. Estas cosas, a un tipo de ciudad como yo, no nos sientan nada bien.

- Vero, sal de ahí que te he visto antes, como broma ya se acabó la gracia. ¿Dónde te has metido?
Y la niña sin aparecer. Mis niveles de terror iban creciendo junto a los del cabreo. Ya estaba anocheciendo y no salía de su escondite. No estaba en su habitación, ni en la mía, ni en ninguna sala de las plantas baja y primera. Y yo desde luego no iba a bajar a buscarla a la caldera, uno es machote pero no tanto. Vaya, te tenía un miedo que no bajo yo allá ni harto de vino.

Al fin y al cabo si quiere cenar tendrá que subir a la cocina. De momento y mientras no aparezca o responda yo preparo cena para uno. Estaba preparando algo de comer, la oferta era pobre ya que la nevera estaba casi vacía, y pensé en comprobar si su coche estaba fuera. Qué tontería, a ver si yo me había enfadado con ella, al final no estaba siquiera en casa y todo eran imaginaciones mías. Bingo, mi coche estaba solo aparcado en la entrada. ¡Mira que soy memo! Ahora doble trabajo, enfadarme y desenfadarme! La llamé a su móvil y me dijo que estaba en la autopista de camino y llegaría en media hora.

Por un lado pensé que era un tonto al haberme enfadado tanto, por otro lado estaba seguro que estaba ahí, detrás de mi, frente a la bañera. Cuando se lo comenté a Vero, ya me lo dijo, medio en broma medio en serio, que ella oía pisadas cuando estaba sola en casa, incluso después de trasladarme yo, pero como nos habíamos reído tanto de ella cuando nos lo explicó, no había dicho nada más. Aquella noche no pegué ni ojo, entonces sí que oía las pisadas en el tejado y en el pasillo, y veía manchas y todo lo malo que imaginaba vino a visitarme por la noche.

sábado, 27 de octubre de 2007

El día que conocí a Verónica (parte 1)

La casa de Vallgorguina


Qué bonito es el amor, más que nunca en primavera. Pero esta vez no es amor, es, más que nada, sorprendente...

Tengo que decir que ahora que ya ha pasado tiempo, no me parece tan dramático ni extraño como entonces, ahora es algo realmente raro.

Me trasladé a vivir a Vallgorguina, un pueblo de una calle en medio del parque natural del "Corredor". En una casa rehabilitada que tenía alquilada una compañera de trabajo, así nos repartíamos los gastos y podíamos ahorrar algo. Además la casa era lo bastante grande para los dos, incluso para tres, porque muchos días estaba por ahí su novio Bernard.

Cuando me mudé, Verónica vivía sólo en el piso de abajo y no utilizaba las habitaciones de arriba, así que yo me quedé con una habitación y un baño en la planta de arriba y ella se mantuvo en la habitación del piso de abajo.

La casa estaba orientada a sur y le tocaba el sol todo el día. En total eran dos plantas mas los bajos donde estaba el garaje, la caldera y las bombas de agua. En planta baja había una habitación con baño, la cocina, el comedor, el salón con biblioteca y chimenea y al fondo del pasillo de la cocina una especie de galería-trastero-lavadero. El piso de arriba tenía los techos abuhardillados, la escalera de acceso estaba junto a la puerta de entrada a la casa y sólo había dos habitaciones y un baño. Las dos plantas tenían terrazas donde cultivamos marihuana, tomates, menta y cualquier planta que nos sobreviviera.

Una pasada, a muy buen precio, con todos los servicios, teléfono, internet ADSL con WI-FI, la cocina al completo: horno, lavadora, frigorífico y lavavajillas. También teníamos aire acondicionado y bomba de calor en toda la casa. Para un para de pardillos como Vero y yo, nos iba de perlas, una pasada vaya. El único problema que teníamos era que la caldera no funcionaba, pero el dueño del piso le instaló a Vero un termo eléctrico, así al menos nos podíamos duchar. Y cuando llegó el frío nos apañamos con la chimenea del salón y el aire climatizado.

A parte de eso, el resto muy bien, no podíamos conectar el aire de toda la casa porque saltaban los magnetotérmicos, el termo perdía agua y uno de los fogones de la cocina no ardía, pero el resto una ganga.

Verónica es una persona con la que es muy fácil vivir, tenemos los mismos gustos de comida así que podemos cocinar para los dos, trabajamos juntos y nos organizamos muy bien, vigilamos un poco uno del otro sin entrometernos en nuestras vidas. Bernard es un tipo la mar de enrollado, es una fiesta andante. Es de Guinea, y también tiene sus costumbres y sus cosas que a mí me parecen un poco raras, pero lo pasábamos de risa en la casa. Trabaja de camarero en un bar en la ciudad, y sólo sube los días que libra, que suelen ser martes y miércoles.

A Bernard le da miedo el avión y cree en los sueños premonitorios. Una noche, cenando, me comentó que si tuviera un sueño catastrófico de aviones estrellados no viajaría a París con Vero, y de eso sólo faltaba una semana. Al final se fueron de viaje sin problemas y sin sueños.

También cree en los espíritus y que estamos rodeamos de los fantasmas nuestros seres queridos y que hay que honrarles sus tumbas por si se enfadaran. Sin comentarios. No me lo imagino en el cine viendo películas del tipo "Los Otros", "El Orfanato" o "El sexto sentido", se caga de miedo seguro. Esa misma noche nos reímos un montón porque, mientras Vero vivía sola en casa, pasaba un poco de canguelo al ir a acostarse, decía que oía como pisadas en el piso de arriba, y luego le parecía como si fueran pisadas en el tejado. Supusimos que era por el tema de las obras de rehabilitación, que de alguna manera el tejado se estaría asentando o algo así.

Yo no había escuchado las pisadas, esa noche estuve al tanto y tampoco oí nada de nada, tal vez serían las tejas con el efecto del calor y la dilatación o vete tu a saber. Como no creía en nada de eso no tuve muchos problemas para dormir esa noche.

Por la mañana al bajar a desayunar ¡menudo estropicio!! ya os había comentado que el termo eléctrico perdía agua. Teníamos el termo instalado en la cocina y perdía en una de las juntas. El casero ya estaba avisado para arreglarlo, igual que el fogón, igual que otras pequeñas cosas, siempre nos decía que cuando vinieran a arreglar la caldera lo arreglarían todo, y que estaban avisados y tenían que pasar. O sea que teníamos que colocar un recipiente bajo el termo para recoger el agua que perdía, pero claro, había que cambiar el cazo de vez en cuando.

Tampoco era tan grave, pero a las siete de la mañana y con un poco de prisa para llegar en hora a la oficina, no apetece ponerse a fregar el suelo. Para colmo de males, me resvala el cazo de la mano y se vierte todo el agua en el suelo. Ahora el charquito se ha convertido en un auténtico charco. En ese momento no le dí mucha importancia, pero al pasar la fregona el agua hizo un movimiento extraño. Tan extraño que no sé cómo explicarlo, si yo fregaba hacia la izquierda era como si el agua fuera hacia la derecha, una cosa rara. Dejé de fregar, me restregué los ojos y volví a pasar la fregona, de nuevo hizo algo raro. Entonces entró Vero en la cocina:

-Es super tarde, que he dormido y también voy tarde. ¡Ostras! ¿Y esto? ¡Se nos olvidó cambiar el cazo! Madre mía, espera que te ayudo.
-No, no hace falta, ya lo acabo yo. ¿Puedes ir poniendo la cafetera mientras?

Ahí quedó todo, lo fregué todo rápido y salimos corriendo con el desayuno en la boca todavía.

domingo, 21 de octubre de 2007

Voy, que me voy!!

Ya salté, me ha costado pero ya lo hice. Salto al vacío y a ver dónde caigo, y sobre todo que no me tuerza el tobillo que eso duele mucho.
Me decidí y confirmé la reserva de vuelo. Nos vamos a Costa Rica. Yo estoy hecho un flan, voy a dejar el trabajo, la casa, todo. La vida que llevo ahora se acaba a finales de Noviembre.
¿Y por qué Costa Rica? Pues exactamente no lo sé, en principio era Cuba, pero por temor a huracanes nos hemos decidido por Costa Rica. El caso es que también es temporada de lluvia allí, así que no tengo tan claro que estemos libres de tormentas tropicales.
Dejar el trabajo es lo de menos, cualquiera pensará que estoy loco, y es que tengo un trabajo de puta madre. De puta madre para los vagos, claro. Mi trabajo consiste en no hacer nada durante nueve horas al día, y cuando hay una punta de trabajo de esas imposibles de "necesito un proyecto ejecutivo para mañana, aquí tienes el estado actual", es obvio que no dará tiempo a hacer nada bien hecho, así que la inventiva y la imaginación se ponen en marcha y se entrega un montón de papeles vacíos. Además cobro cada mes, tengo ayudas en el alquiler y tiempo suficiente para aburrir delante del ordenador.
Que no, que no. Que me voy a Costa Rica, y tal como están las cosas si me encuentro mi vida allí, me quedo.

sábado, 13 de octubre de 2007

El día que me fui de compras

No me gustan las compras, es un agobio de gente de esperas, de esto no me gusta y esto no lo necesito. Así que cuando se acaba la ropa del armario o con el cambio de temporada se queda vacío me armo de valor para ir un día de compras. Prefiero ir a un par de tiendas, no más, así las tallas coinciden y las colas a probadores y en la caja sólo se hacen una vez, pero a veces eso no es posible y comienza mi peregrinación de tienda en tienda.
Gastar, gastar y gastar, la tarjeta empieza a sacar humo y la dependienta parece que sienta un placer especial al meter mi tarjeta en la ranura... es la única ocasión en la que meter mi tarjeta en la raja no me da placer sino que todo lo contrario... (piensa mal y acertarás...).
Cuando ya se acaban las compras viene lo más "divertido", pasearse por la zona con tres o cuatro bolsas en cada mano, como si fuera el botones de pretty woman. Yo me pregunto, ¿no sería mejor si en cada tienda aprovecharan las bolsas que ya traigo de otros comercios? No!!, lo importante no es que te dejes los dineros en sus cajas registradoras, además hay que ir haciendo publicidad de la marca.
En los supermercados sucede lo mismo, cargado con veinte bolsas, cada una con un par de productos, menos la de las latas de bebida que siempre se rompe antes de llegar al coche.
EL 15 de Octubre es el Día de Acción del Blog, este año el tema es el medio ambiente. Me parece muy bien, y me parecería mejor hacerlo extensivo a todo el año, al menos a los días de compra. A gastar menos en envoltorio y en papel y plástico que no sirve más allá del viaje de la tienda al coche y del coche a casa. Y a buscar la opción que realmente nos sea más cómoda a nosotros y no convertirnos en hombre anuncio. Por eso este día y cada día, sólo con pensar un poco (no hace falta sacar humo de la cabeza), procurad producir menos desperdicios, cuesta muy poco.

jueves, 4 de octubre de 2007

El día uno

El otro día nació mi sobrina, es la primera y está toda la familia revolucionada. Supongo que ella eso no le importa mucho. A parte de dormir, comer y cagar, todo el resto es un extra, si además hay quince personas para hacerte mimitos, pues mejor que mejor, no?
Pero en el fondo, quince personas, en una habitación de hospital, respirando todos a la vez,... eso no debe de ser muy sano. Por lo general, en las clínicas y hospitales ya huele a medicamentos, o sea, mal. Si le añades la calefacción a toda máquina y la afluencia de gente, el resultado debe de ser como mínimo agobiante, por no decir estresante. Así que la naturaleza, que es sabia, se ideó este sistema de marmotismo innato en el que no vale mucho la pena abrir los ojos porque tampoco hay nada interesante para ver, tampoco hay mucho que decir ni que hacer, porque ya te ponen la comida en la boca.
Con un par de días por detrás, digamos que la vida es una labor de "experiencia no requerida", y ya se sabe, en los primeros días, entre que te presentan al personal, tu puesto de trabajo y cómo funciona todo, no das ni golpe. La ventaja es que ya entra con contrato indefinido, y sin posibilidad de despido, por mucho que meta la pata.
Ahora ya tendrá dos o tres días, cada hora representa un 1,4% de vida, es como si, para mi que tengo 30, pasaran 5 meses cada hora. En cinco meses me da tiempo para hacer bastantes cosas: podría hacer un curso intensivo de alemán e irme a Munich, podría dar la vuelta al mundo, podría aprender a manejar una fresadora industrial o un helicóptero, en una hora. Se supone que debería de beber 306 litros de agua y el pelo me crecería 5,34 centímetros, en una hora.
Sería como vivir en Matrix, así que visto lo visto, ya tiene bastante trabajo la pequeña si además tiene que comer, dormir y cagar.
Todo cambiará el día que pruebe la pizza y la cerveza, será un nuevo paso en su vida. Si por mi fuera lo programaría para el día 3, sería lo equivalente a mis 30 años, y puedo asegurar que una pizza y una bud bien fría sienta de maravilla.
Me parece que sus padres no están muy convencidos, suerte que tiene un tío como Dios manda para los suministros clandestinos de cerveza ;)

jueves, 27 de septiembre de 2007

El día que dió por salir a correr

Jogging le dicen los americanos, yo prefiero decir correr, al fin y al cabo es igual de cansado y de anti-erótico.
Lo mejor de vivir en este pueblo perdido en la montaña es que cruzas la calle y estás en medio de un parque natural, con sus plantas, sus mosquitos y demás seres aterradores.
El caso es que, ya que estoy aquí, lo mejor es aprovecharlo. Me decidí y me puse las deportivas, estaba planeado, en mi rutina semanal, los martes toca correr por el campo. Dicen que es de lo más saludable, se limpian los poros, se ejercita todo el cuerpo y se oxigena el cerebro. El circuito va por los caminos de tierra del Montnegre hasta la muy bendita "pedra gentil" (sarcasmo), es como una expedición de las de "perdidos", pero sin el como.
Lo bueno es que, al correr en caminos de tierra, no sufren tanto las articulaciones, y entre las sombras de los árboles pasa una brisa fresca que huele a "abeto verde". Lo malo son las cuestas que aparecen al girar una curva, el ataque fortuito de abejas y avispas, el esquive constante de arroyuelos y de mierdas de animales varios, y no me puedo dejar la variada dieta de insectos suicidas voladores que no tienen mejor que hacer que explorar tu boca seca.
A parte de estos pequeños detalles, correr por el campo es una práctica muy saludable tanto física como mental, en 50 o 60 minutos da tiempo a ordenar bastantes problemillas y preocupaciones. Eso siempre que no se te cruce por el camino un animal de cuatro patas con ganas de correr también. Si es un bichejo cansado y viejete no importa tanto, pero uno de esos jovenzuelos y de los que aún no han desayunado a las seis de la tarde... te lo puedes imaginar.
Pues ahí iba yo sudando como un pollo a l'ast y pensando en mis cosillas, en eso que se cruza un bicho a lo lejos, no era la primera vez pasaba. Es agradable pensar que formas parte de un ciclo natural y vives rodeado de otros seres, todos juntos, en un mismo hábitat. ¿A que es bucólico?, esto, un martes cualquiera en medio de la ciudad no se te ocurre, ¿verdad? Pues deja de ser un precioso pensamiento cuando detrás del zorro, o lo que quiera que fuera ese bicho, aparece toda una jauría de chuchos babeantes y locos por pillarle.
Ja! se acabó todo eso de correr por deporte, de aspirar el aroma del bosque y de la armonía del universo! Parece que ha empezado la época de caza, ¡sálvese el que pueda!
Para un tipo de ciudad como yo, todo eso es nuevo: nuevo, por estrenar, ¡y sin garantía!. La pregunta es: ¿y ahora qué? supongo que detrás de los perros vendrán los cazadores con sus escopetas, no? Es ahora cuando se me ocurre que tenía que haber traído el chaleco reflectante (ni que fuera antibalas...) Por si las moscas, mejor si freno en seco. Y claro, me falló el ABS y al suelo, a morder polvo... Casi que me vuelvo por donde he venido, que más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Las piernas me tiemblan, ¿ya no se oye nada o es que me he quedado sordo del susto? a lo lejos se oye algún ladrido. De repente, más ruidos de arbustos, algo se acerca, pero ¿por dónde? Pues la respuesta viene por la derecha, de donde vino la jauría, llegó el rezagado. Aparece un perro más cansado que yo, con una lengua que le llega al suelo, y con cara de bonachón.
Que pase de largo, que se vaya con los otros "perritos" a la caza del zorro! je je je para qué pensaré en esas cosas! para nada, en cuando el "simpático" animalito me ve, se le olvida la presa y viene a por mí. ¿Qué le habré hecho yo?
Bueno, no será nada, vendrá por aquí me olisqueará y se irá, eso espero. Sí, pues ya podía esperar nada yo, que a medida que se acerca va acelerando el paso. Un escalofrío me recorre la espalda desde el cuello hasta el culo, ¡joder! ¡ahora sí que toca correr! y para abajo que me voy a toda velocidad. Ahora ya no importan los mosquitos, los arroyos ni las ramas que se cruzan en camino, ¡es cuestión de supervivencia!
Yo cada vez que lo siento más cerca, y más grande, más feroz, y más malo, y más rabioso asesino matador de corredores pardillos. ¡Yo sólo quería hacer jogging como Sarah Jessica Parker en High Park!
Perfecto, en medio del camino hay un árbol caído, daré un salto como en las películas y el perro se quedará atrás y podré escapar. Sólo tengo que saltar y libre!. Ja! saltar!, mejor dicho tropezar, caer de bruces, jugarme el carnet de paternidad y acabar en medio de un charco de barro. Al otro lado del árbol, eso sí. Bueno al menos estoy al otro lado, a salvo.
No soy más pardillo porque no soy más grande! en cuanto me giro, ¡una bola de pelos está saltando sobre mí! ¡este sí que tiene estilo! Seguro que es fan de Rex y de Rin-Tin-Tin.
Ahora ya no sé si es que el bicho no esperaba una presa tan torpe o si se alegraba de verme o el qué, pero me cayó justo encima. Sólo os contaré lo bueno, empezó a chuparme la cara y las manos hasta que una mano, más inteligente que la mía, lo cogió del collar y me lo quitó de encima. Era el dueño, que no era cazador ni nada de eso, sólo se le había escapado el perro mientras iban de paseo por el bosque. Y el animal, al verme correr se pensó que estaba jugando, ¡qué graciosillo!(sarcasmo), ¡es que en los pueblos no existe la correa?! Ya sin la bestia encima hice un rápido análisis de daños, tipo terminator, no me había roto nada, un par de rasguños y una gran dosis de vergüenza. Mojado hasta los huesos, lo mejor era dejar el entrenamiento en este punto.
En fin, el resto ya es historia, el dueño me pidió disculpas en seguida y el perro intentó olisquearme el pito, ¡Sí, me meé encima!

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Congratulations!!

Cristina ya tiene una feina con cara y ojos. Increible pero cierto!! parece que se han comportado en el club. Mejor no cantar victoria antes de tiempo, pero todo parece que sí que sí. Congratulations a la curranta más curranta del club. En realidad creo que todo ha sido para poder vivir más de cerca el tema de las nuevas obras del estadio, si més no, ara ja tenim un topo metido en el ajo para sacar información de las chapuzas que van ha hacer por ahí.
Espero que todo le vaya más que bien y mejor aún.
Felicidades a los premiados. Ahora diu que se va a tatuar los colores en el corazón, para decirle al mundo entero cuál es el equipo que más adora y por el que se desvive y que festeja sus triunfos y llora, cual magdalena en taza de leche, sus derrotas.

viernes, 21 de septiembre de 2007

El día que perdí el norte



El día que perdí el norte!!
A quién no le ha pasado nunca?? que levante la mano: te levantas un día por la mañana, y todo bien, haces pis, te duchas, te vistes y todo bien, pero justo cuando te estás limpiando los dientes, cuando piensas en el día que te espera, "otra vez más de lo mismo"!!!
Pero qué he hecho yo para merecer esto??!! Ayer tenía un trabajo que me gustaba, el sol salía por las mañanas y... antes todo bien!!!. Que no cunda el pánico (si ya cunde,... que no cunda!!). Analicemos el problema: todavía eres joven, no? se puede arreglar, no será fácil pero se puede arreglar.
Superada la crisis matutina (es de la categoría del gatillazo: "todo está en la cabeza, no me importa cariño"), al curro, a pasar la mañana. Hoy el jefe no está, así que es un buen momento para trabajar lo mínimo imprescindible, sin cansarse, que no es sano.
Sutilmente, entre las pantallas del proyecto, empiezan a multiplicarse páginas web de portales de empleo, empresas de colocación, y demás unidades de información caótica para la búsqueda de un "mejor" puesto de trabajo. Sin apenas darme tiempo a leer tanta oferta, ya tengo más ventanas de ocio que de negocio. Eso es una señal, y es que lo que realmente busco es la vida relajada del currante vacacional. O sea, irme de vacaciones, de viaje, bien lejos.
Buscar vuelos baratos requiere toda una técnica digna de master universitario. Revisar las diferentes opciones: compañías aéreas de bajo y alto coste, aereopuertos, trenes, carreteras, distancias y horarios, sólo ida, ida y vuelta y voltereta mortal invertida, todo un mundo.
Más o menos ya están las opciones más baratas, ahora sólo queda encontrar un alojamiento tripleB (Bueno-Bonito-Barato). Un hotelito de tres estrellas y una superoferta de un hotel de lujo de nuevo se mezclan entre el vacío que dejan las neuronas. Hasta que de nuevo se convierte todo en un mar de fechas de entrada, de salida, alojamiento+desayuno y sólo alojamiento.
Lo peor es cuando aparece, de un pop-up desconocido, una muy buena oferta, muy buena pero... tendría que cambiar las fechas del vuelo (¡es que realmente vale la pena! ¡es un chollo!). Si hasta ahora ha sido caótico, ahora empieza lo realmente caótico!! de nuevo el desfile de compañías, de vuelos, de aereopuertos y se colgó el ordenador!!!!
Y esto que es, una maldición, una premonición, o simplemente coincidencia. Mejor no pensarlo, las opciones son continuar trabajando o entrar en el historial a buscar de nuevo ese pop-up. La opción dejar pasar la oferta no entra en juego.
Ahora lo difícil es encontrar de nuevo la oferta, primero será necesario encontrar el pop-up, y la mejor manera es repasarse las doscientas páginas que han quedado registradas en el historial del explorer. Como el jefe aún no ha llegado, a todo esto ya es medio día, y el proyecto no se entrega hasta esta tarde, comienza una nueva búsqueda, la superoferta del superhotel y el supervuelo me están esperando. Cuba me está esperando!!
Ha sido duro y difícil pero ya está lo encontré, una especie de trance mental me obliga a introducir mis datos, el número de la tarjeta de crédito y clicar en "acepto las condiciones". Dios!! pero qué he hecho?? me estoy volviendo loco!! acabo de comprar la super-oferta con el super-hotel y el super-vuelo y aún no sé si tengo el dinero, si tendré vacaciones, o si podré ir!! a estos precios es imposible resistirse!!!
Ahora viene el pensamiento más absurdo del día, y eso que el listón está alto, habría que imprimir la comfirmación del viaje, pero claro, ¡cómo voy a hacerlo en la impresora de la oficina! ¡sería como estafar a la empresa!! De todas formas llego toda la mañana navegando por internet, sin hacer nada y el proyecto tiene que estar acabado esta tarde y aún así me pagan a final de mes. Así que para el caso, ¿cuánto puede costar un par de hojas de papel, y unos microgramos de tinta?! Pues si me dicen algo, que me lo descuenten de la nómina, qué carajo!!!
"Pulse aceptar para imprimir", y mi manita virtual se dirige al botón virtual para enviar los datos a la impresora.
¡Qué listo que soy! Un consejo de aficionado: antes de imprimir asuntos propios en el trabajo, especialmente de esta índole, recomiendo comprobar que el capullo-pequeñajo-pelota-lame-culos de la oficina no ronda cerca de la unidad de reprografía. En tal caso abstenerse de semejante acción. Pero ahora ya tiene mi reserva en sus manos. ¡El muy hijo de puta se dedica a pregonar voz en grito a quién pertenece la oferta de viaje a Cuba con alojamiento y vuelo directo desde Barcelona! ¡Será cabrón el tío! Y ahora, ¿qué?
Opciones: esconderme como un conejo cobarde debajo de la mesa, salir corriendo a recojer el papel o pegarle un par de hostias al tipo. Realmente opino prefiero la opción de patearlo hasta sacarle los higadillos, claro que no es políticamente correcto así que mejor esperarle en la calle. La opción del conejo no tiene mucho futuro, ya que tarde o temprano verá mi nombre en la reserva. Así lo mejor será accionar el resorte de emergencia de la silla y saltar hacia la reserva como una presa herida.
Vale, todo el despacho se ha enterado y mi cara de "aquí no pasa nada raro, no sé qué estais mirando" parece que no da muy buen resultado. Esquivo todas las miradas hasta mi mesa, y espero un rato a que se me trague la tierra.
Creo que ha llegado el momento perfecto para continuar con el proyecto. Joder!! sólo me quedan un par de horas para entregarlo y prácticamente está a mitad. Ahora sí que necesitaría, al menos una mañana completa para hacer todo lo que falta... ups.
Vale, mi mente de pardillo empieza a funcionar, hace tiempo que no lo hacía así que está algo oxidado. Más que ideas sólo oigo el chirriar del mecanismo, pero en momentos como estos es necesaria una buena injección de adrenalina acompañada de algo de cafeína. Me voy para el office, es una situación de emergencia, espero no encontrar a nadie que me distraiga que tengo mucho que hacer.
Nadie que me distraiga... necesitaría un desierto para no distraerme, ni aun así, creo que hasta con la arena me distraería. De todas formas mis preocupaciones por no entretenerme no tienen sentido, en la cafetería está la bruja de la contable, ja se ha enterado que me voy a Cuba (y quién no!) y me asalta con un conversación estúpida llena de indirectas acusándome de vago y poco trabajador. ¿Yo vago?! ¿pero esta tipa está fumada o qué? Desde luego no tenemos el mismo concepto del trabajo, si yo trabajo poco, ¿ella qué hace? A parte de nada, poco más hace la pelandrusca esta!!.
Se me están sulfurando los higadillos con la sonrisa falsa de la tipa esta, cualquier día de estos se me cae el café ardiendo en su falda, accidentalmente claro. No puedo con ella, así que me convierto en un espejo y saco la misma sonrisa falsa que me da ella. Ya lo dijo el Señor: "entrega al prójimo lo que quisieras recibir". No calla la tía, ¿pero qué dice?! hace ya un rato que ni le escucho, recuerdo aquella vez que, hartos ya de ella, nos decidimos a mojarle con agua su silla, como la tela es negra no se dió cuenta hasta que se le empaparon las faldas, las enaguas y las bragas, eso si las lleva, claro. No sé si pensó que se había meado o qué pero se fue corriendo al baño. Aquello sí que fue divertido, habría que repetirlo.
Bueno, ya me cansé de tanta tontería, me voy con mi café a otra parte, "chao nena, y a trabajar un poco".
En un segundo ya es hora de comer, y esto todavía está a medias!! Hoy ya he vivido una crisis de pánico, así que otra no creo que sea muy sano para el organismo, aplico las técnicas budistas de relajación, mi máxima es "Si tiene sólución, no te preocupes, y si no la tiene, no te preocupes". Eso es más fácil de decir que de hacer, pero ahí ando. Ahora no me puedo concentrar mucho porque las tripas me hacen ruido, entre el avión y el hotel no he tenido tiempo de desayunar, soy un tipo muy ocupado yo.
Me tomaré un bocadillo para matar el hambre y ganar tiempo, no sé cómo me las apañaré para entregar esto a tiempo...

lunes, 17 de septiembre de 2007

First day

Uno, dos, tres,... probando probando
Ayer me fui al cine con la Cris y Ransés a ver "Live Free or Die hard", todavía estoy cansado de tanta acción, menudo tipejo este McClane no paró en toda la película!!! una locura.
En próximos poststststs preparo una edición más de las de "Este Tipo Me Suena, Pero No Sé de Qué - ETMSPNSQ" claro, que en realidad no me sonaba más que un tipo y era el Bruce Willis, y sí sé de qué me sonaba...
Pero aun así.. sabéis quien era la novia del malo de pacotilla?? como dijo McClane: "Mai? Asian chick, likes to kick people" jejeje, yo sí...