jueves, 15 de noviembre de 2007

El primer día que ha hecho frío

Jueves, 15 de Noviembre de 2.007

Hoy ha sido el primer día que ha hecho frío de verdad, de verdad, esta mañana el coche estaba helado. Ha sido la primera vez que he tenido que rascar el hielo de los cristales, con mi tarjeta de crédito, rasca que te rasca. Primero se me han puesto azules las manos y al final se han congelado... Me he resvalado y de poco caigo al suelo, suerte por que era un fango denso, de esos que hacen daño y además dejan mancha de las que no se van.

Me he cargado la tarjeta. Y es que a las ocho de la madrugada, lo mires como lo mires, no son horas de quitar el hielo del coche. He tenido que conducir con la ventanilla abierta porque se me entelaban los cristales. Ha sido un despertar fantástico, de esos en los que me doy cuenta lo maravilloso que es vivir en el campo. Me he dado cuenta la cantidad de maldiciones que soy capaz de decir a las ocho de la madrugada.

Lo que toca a las ocho de la mañana es dormir un poco, a ver si con un poco de suerte nos quedamos aislados y no podemos ir a trabajar. Habría que aprovechar ahora que tenemos la nevera llena, cosa poco común.

martes, 13 de noviembre de 2007

El día que llegó la navidad

El día que llegó la navidad.

Atrás han quedado los tiempos de frío y nieve. Santa Claus es un personaje puramente comercial, un negrero de pequeños personajes acondroplásicos. Ahora la nieve sólo cae en las pistas de esquí y es artificial.

Lo único que se mantiene son los camellos y los Reyes Magos, que son capaces de entrar en todas las casas y atravesar las ventanas porque son magos.

Ahora sabes que ha llegado la navidad el día en que entra en casa una tableta de turrón de chocolate Suchard. Desde que la ves en el supermercado, ahí apiladas, tan bonitas todas, ya vas canturreando la canción "En estas navidades, turrón de chocolate, en estas navidades, turrón de Suchard", y entonces ves en tu cabeza a Santa en su trineo que va volando por la pantalla y se queda atrapado en el dibujo de la cobertura "Llevan un año esperándolo!! jo jo jo".

Y tanto que sí, es en ese momento cuando empieza la navidad. Ya da lo mismo las luces de las calles, Santa Llúcia y demás tonterías, es que llevo todo el año esperándolo!!!

Y qué rico está ahora, cuando aún no han llegado el de alicante ni el de jijona (con todos mis respetos al turrón de alicante y al de jijona). Cuando todavía lo puedes saborear, cuando te lo comes por gusto y no por gula. Porque, seamos sinceros, no sabe igual un trozo de "turrón de chocolate Suchard" el veinte de noviembre cuando llegas a casa de trabajar, que un trozo de "turrón de chocolate Suchard" después de haber comido cuatro canelones, una pata de pavo con su relleno, tres barquillos y una mandarina.

Una cosa es el placer de saborear en tu boca el "turrón de chocolate Suchard" y otra es el placer de meterte en la boca el "turrón de chocolate Suchard". Después de una buena comilona, según mi padre, es sano tomar un poco de chocolate para limpiar la boca. Y lo que dicen los padres va a misa, especialmente en navidad. Bueno, especialmente y únicamente en navidad, el resto del año se permite la guerra campal.

Han cambiado muchas cosas, esperemos que no cambie el anuncio ni el "turrón de chocolate Suchard".

Una vez dicho todo eso, me gustaría enviar un mensaje dedicado al Sr. Suchard:

Estimado Sr. Suchard,

¿Es usted Santa Claus? Eso me haría muy feliz.
También me haría muy feliz que, después de esta tan buena publicidad del "turrón de chocolate Suchard" (con esta van ocho veces), comprobar que tiene usted un corazón de auténtico chocolate y que lo compartiera conmigo con el envío, a portes pagados, de una amplia selección de productos Suchard. Esto incluye la gama de "turrones de chocolate Suchard", sugus, y demás tipos de chocolates y placeres del paladar.

Atentamente,

un consumidor agradecido de "turrón de chocolate Suchard"

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El día que llegaron los colores

En realidad siempre han estado ahí, pero ahora han cambiado, se fueron algunos y aparecieron nuevos. Los amarillos, naranjas, marrones han llegado, han pintado las vistas, han alfombrado las calles. Las pocas horas de sol se compensan con el reflejo que emiten. Las mañanas son frías, vienen con azules y grises. Con los primeros rayos del sol aparecen los dorados, gotas de oro aquí y allá, una capa de rocío lo cubre todo. Como una dama sensual la sombra de sol avanza por el territorio, despertando los colores, dejando un rastro iluminado y lleno de brillo.
Se levanta la sábana de la noche y llega el nuevo día. Ya es otoño, ya están aquí de nuevo.