Atrás han quedado los tiempos de frío y nieve. Santa Claus es un personaje puramente comercial, un negrero de pequeños personajes acondroplásicos. Ahora la nieve sólo cae en las pistas de esquí y es artificial.
Lo único que se mantiene son los camellos y los Reyes Magos, que son capaces de entrar en todas las casas y atravesar las ventanas porque son magos.
Ahora sabes que ha llegado la navidad el día en que entra en casa una tableta de turrón de chocolate Suchard. Desde que la ves en el supermercado, ahí apiladas, tan bonitas todas, ya vas canturreando la canción "En estas navidades, turrón de chocolate, en estas navidades, turrón de Suchard", y entonces ves en tu cabeza a Santa en su trineo que va volando por la pantalla y se queda atrapado en el dibujo de la cobertura "Llevan un año esperándolo!! jo jo jo".
Y tanto que sí, es en ese momento cuando empieza la navidad. Ya da lo mismo las luces de las calles, Santa Llúcia y demás tonterías, es que llevo todo el año esperándolo!!!Y qué rico está ahora, cuando aún no han llegado el de alicante ni el de jijona (con todos mis respetos al turrón de alicante y al de jijona). Cuando todavía lo puedes saborear, cuando te lo comes por gusto y no por gula. Porque, seamos sinceros, no sabe igual un trozo de "turrón de chocolate Suchard" el veinte de noviembre cuando llegas a casa de trabajar, que un trozo de "turrón de chocolate Suchard" después de haber comido cuatro canelones, una pata de pavo con su relleno, tres barquillos y una mandarina.
Una cosa es el placer de saborear en tu boca el "turrón de chocolate Suchard" y otra es el placer de meterte en la boca el "turrón de chocolate Suchard". Después de una buena comilona, según mi padre, es sano tomar un poco de chocolate para limpiar la boca. Y lo que dicen los padres va a misa, especialmente en navidad. Bueno, especialmente y únicamente en navidad, el resto del año se permite la guerra campal.
Han cambiado muchas cosas, esperemos que no cambie el anuncio ni el "turrón de chocolate Suchard".
Una vez dicho todo eso, me gustaría enviar un mensaje dedicado al Sr. Suchard:
Estimado Sr. Suchard,
¿Es usted Santa Claus? Eso me haría muy feliz.
También me haría muy feliz que, después de esta tan buena publicidad del "turrón de chocolate Suchard" (con esta van ocho veces), comprobar que tiene usted un corazón de auténtico chocolate y que lo compartiera conmigo con el envío, a portes pagados, de una amplia selección de productos Suchard. Esto incluye la gama de "turrones de chocolate Suchard", sugus, y demás tipos de chocolates y placeres del paladar.
Atentamente,
un consumidor agradecido de "turrón de chocolate Suchard"


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